Zumos naturales de verduras

Las verduras frescas constituyen un ingrediente esencial de una dieta sana y equilibrada. Además de ser una fuente natural de vitaminas, minerales , enzimas, fibras y antioxidantes, son alimentos que no contienen grasas y apenas calorías, lo cual ayuda a estabilizar el peso reduciendo el colesterol y, por ende, los trastornos cardio-vasculares. Consumir verduras frescas no solo nos ayuda a adelgazar o regular nuestro peso, nos ayuda a prevenir enfermedades, luchar contra el envejecimiento y sentirnos mejor con nuestro cuerpo.
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¿Por qué consumir las verduras crudas en zumos?

Las verduras al ser ingeridas en su estado natural requieren muchas horas de trabajo digestivo para que sus nutrientes puedan ser asimilados por el organismo. Por contra, los vegetales cocinados, son más fáciles de digerir. Sin embargo, al cocer las verduras las enzimas, vitales en los procesos de absorción que tienen lugar en el tubo digestivo, mueren y se vuelven inservibles. ¿Qué hacer entonces?

La mejor manera de conservar todos los beneficios que nos ofrecen las verduras crudas es convertir en zumo parte de la ración diaria que ingerimos de las mismas. De esta manera, los nutrientes pueden ser absorbidos en pocos minutos sin haber sufrido ningún menoscabo.

Hay que tener en cuenta que actualmente la calidad de las verduras en el mercado es muy pobre. Los residuos tóxicos de los abonos químicos y pesticidas son asimilados por las hortalizas y quedan fijados fundamentalmente en su fibra. La ventaja de licuarlas es que al descomponer dicha fibra, se desechan parte de estos residuos tan nocivos para nuestra salud. En cualquier caso, y para tener total garantía, lo más aconsejable es consumir verduras y frutas de temporada y a ser posible, orgánicas o ecológicas.

Otra ventaja de ingerir zumos de verduras naturales es que, además de ayudar al cuerpo a mantenerse hidratado, contribuyen a mantener el equilibrio ácido-alcalino. Hoy en día, la tasa de enfermedad ha aumentado sin precedentes, sobre todo en el mundo desarrollado, entre otras causas, por el abuso de alimentos acidificantes en nuestra dieta -conservantes, edulcorantes artificiales, aditivos, etc.- que terminan por convertirse en residuos ácidos en nuestras células y tejidos. El cuerpo se colapsa y degenera en un medio tan ácido. Por ello, es tan importante ingerir alimentos alcalinos, como las verduras y las frutas frescas, para equilibrar su efecto.

La mejor forma de obtener los zumos de verduras crudas es con una licuadora. En el mercado existen una amplia gama de estos aparatos tan comunes en nuestras cocinas (licuadoras centrífugas, masticadoras, de doble marcha, etc.), por lo que no resulta difícil encontrarlas.

Algunos de los zumos más comunes y con un gran aporte nutritivo son los siguientes:

El Zumo de Zanahorias, rico en vitamina A. También contiene otras vitaminas como la B, C, D, E, G y K. Por su sabor dulce es muy apropiado para combinar con otras verduras menos sabrosas al paladar.

El Zumo de Apio, rico en sodio orgánico, fundamental para mantener el calcio disuelto y para facilitar su absorción cuando el cuerpo lo requiera.

Zumo de Remolacha, que aumenta la cantidad de glóbulos rojos en sangre, además de actuar como un poderoso limpiador del hígado. La dosis ha de ser reducida, por ello es recomendable mezclarlo con otras verduras, como la zanahoria.

Zumo de Pepino, que contiene una gran cantidad de potasio y silicio (favorece el crecimiento del cabello), y es un fantástico diurético natural.

Zumo de Perejil, rico en clorofila, ayuda también metabolizar el oxígeno y a mantener el normal funcionamiento de las glándulas suprarrenales y la tiroides. Hay que tener especial cuidado con la cantidad de zumo (nunca superior a 30-60 ml.) por lo que es mejor mezclarlo con otros zumos de verduras.

La variedad de posibles recetas está limitada únicamente por la imaginación. Puedes combinar varias verduras para incrementar el aporte de nutrientes e incluso combinarlas con alguna fruta. Si eres consciente de la importancia de tomar verduras pero el sabor te dificulta tomarlas esta puede ser una gran solución. Por ejemplo puedes añadir una manzana en tus combinaciones de verduras para neutralizar otros sabores. Lo mejor es experimentes y encuentres las combinaciones que te satisfagan.

Es muy importante tener presente que estos zumos tan beneficios conviene mezclarlos con verduras cocidas en la dieta diaria. Así como suplir la fibra perdida en su elaboración, fundamental para mantener el tracto intestinal limpio, a través de frutas enteras frescas y verduras enteras (cocidas y crudas).

Otro dato a tener en cuenta es que los nutrientes de estos zumos frescos de verduras tienen una vida muy corta. Por esta razón hay que beberlos inmediatamente después de ser preparados para conservar todos sus beneficios. Asimismo, y aunque sea un líquido, conviene masticarlos para que las enzimas presentes en la saliva favorezcan su digestión y asimilación de nutrientes. De lo contrario, pueden producir gases y distensión en el tracto intestinal, así como una posible fermentación que es tóxico para el organismo.

Espero que este artículo te haya despertado el interés por los zumos naturales de verduras crudas y que te animes a probarlos. Si te ha gustado el artículo, por favor, compártelo en Facebook, Twiter o Google + y así podrán leerlo otras personas.
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