Tortilla de Patatas Rellena de Jamón y Queso | Receta Fácil

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Tortilla de Patatas Rellena de Jamón y Queso: la versión más jugosa y reconfortante de un clásico de siempre


Hay platos que simplemente no fallan, y la tortilla de patatas rellena de jamón y queso es uno de ellos. La receta básica ya es un amor eterno, pero cuando le metes dentro unas lonchas de jamón y el queso empieza a derretirse… es otro nivel. Lo descubrí casi por accidente un domingo que tenía las sobras en la nevera y no quería complicarme. Desde entonces, en casa no hay vuelta atrás.

Lo mejor es que no necesitas ser un cocinero experto para que quede perfecta. Con unos 45 minutos en total, obtienes una tortilla para 4 personas que puede servir de almuerzo, cena rápida o incluso para llevarte en un táper. Y el costo es bajísimo: no pasa de unos pocos dólares o pesos, según donde estés.

Tortilla de patatas rellena de jamón y queso fundido partida por la mitad mostrando el interior jugoso, servida en plato cerámico sobre mesa de madera rústica
La tortilla española más jugosa y reconfortante: rellena de jamón y queso que se estira al cortarla. ¡Una receta que nunca falla!

Vamos al paso a paso. Te prometo que si sigues mis consejos, te queda jugosa por dentro y con ese queso fundido que se deshace en la boca. ¡Empecemos!



🥗 Acompañamientos sugeridos

Esta tortilla funciona sola, claro, pero si quieres convertirla en una comida completa, hay combinaciones que simplemente enamoran. Me encanta servirla junto a una ensalada verde fresca aliñada con aceite de oliva y un chorrito de limón, que equilibra el queso fundido perfectamente. Si es para cena, va genial con un gazpacho frío o una sopa de tomate casera en invierno.

Para algo más contundente, acompáñala con pan de hogaza tostado y un poco de tomate rallado por encima, estilo español clásico. También queda brutal con unos pimientos asados o unas aceitunas aliñadas a un lado. Y si la vas a llevar de pícnic o al trabajo, métela entre dos rebanadas de pan de molde integral: el mejor bocadillo de tu vida, te lo garantizo.


🛒 Ingredientes

Para la tortilla (4 porciones):

  • 5 huevos grandes (a temperatura ambiente)
  • 500 g de patatas medianas (papa blanca o amarilla)
  • 1 cebolla mediana (opcional, pero recomendada)
  • 150 ml de aceite de oliva suave (o aceite vegetal neutro)
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra al gusto

Para el relleno:

  • 100 g de jamón cocido en lonchas finas (o jamón serrano si lo prefieres más intenso)
  • 120 g de queso fundente: mozzarella, gouda, emmental o cualquier queso que se derrita bien

💡 Si no tienes mozzarella, el queso Oaxaca o el manchego joven también funcionan muy bien. Para el jamón, puedes usar pavo si quieres algo más ligero.


👨‍🍳 ¿Cómo se prepara la Tortilla de Patatas Rellena de Jamón y Queso?

Paso 1 – Pelar y cortar las patatas (5 min)
Pela las patatas y córtalas en láminas finas, de unos 3-4 mm, o en cubos pequeños si prefieres una textura más rústica. La cebolla, si la usas, córtala en juliana fina. He aprendido que cuanto más finas las patatas, más cremosa queda la tortilla al final.

Paso 2 – Confitar las patatas (20-25 min)
Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio-bajo. Pon las patatas y la cebolla, salando ligeramente. Tienen que cocinarse lento, casi como pocharse, no freirlas. Deben quedar blandas y traslúcidas, no crujientes. Esto lleva sus 20-25 minutos. Tapa la sartén a medias si quieres acelerar. Cuando un palillo entre sin resistencia, están listas.

Paso 3 – Escurrir y mezclar con el huevo (5 min)
Saca las patatas del aceite con una espumadera y déjalas escurrir bien en un colador. Bate los 5 huevos con sal y pimienta en un bol grande. Añade las patatas al huevo batido y mezcla con cuidado. Deja reposar la mezcla 5-10 minutos: esto es clave para que el huevo empape bien la patata.

Paso 4 – Primera mitad de la tortilla (4-5 min)
En una sartén antiadherente de unos 22-24 cm, calienta una cucharada de aceite a fuego medio. Vierte la mitad de la mezcla de huevo y patata. Cuaja el fondo durante 3-4 minutos: los bordes tienen que estar firmes pero el centro todavía algo líquido. Apaga el fuego un momento.

Paso 5 – Agregar el relleno (2 min)
Sobre la primera capa, coloca las lonchas de jamón cubriéndola bien. Luego distribuye el queso rallado o en lonchas por encima de manera uniforme. No escatimes en el queso: que cubra toda la superficie. Aquí es donde la magia ocurre.

Paso 6 – Segunda capa y cuajado final (4-5 min)
Vierte la segunda mitad de la mezcla de huevo y patata por encima del relleno, cubriendo el jamón y el queso. Vuelve a poner el fuego a temperatura media-baja. Deja que el fondo se asiente otros 3-4 minutos. Cuando muevas la sartén y la tortilla se desliza sola, es momento de darle la vuelta.

Paso 7 – Voltear la tortilla (1 min)
Pon un plato grande o tapa plana encima de la sartén. Con un movimiento decidido (y con confianza, que el miedo se nota), voltea la sartén y el plato al mismo tiempo. Desliza la tortilla de vuelta a la sartén por el lado crudo. Cocina 2-3 minutos más a fuego bajo. Si te gusta más jugosa, con 2 minutos basta. Si la quieres más hecha, deja hasta 4 minutos.

Paso 8 – Reposar y servir (5 min)
Deja reposar la tortilla 5 minutos antes de cortar. Esto hace que el relleno se asiente y el queso no se escape todo de golpe. Córtala en cuartos o en porciones y sirve templada. Verás ese queso estirado cuando la abres… no tiene precio.


💡 Consejos y trucos para una tortilla perfecta

El secreto del punto jugoso: La tortilla española perfecta no está completamente cuajada. El interior tiene que quedar ligeramente cremoso, casi como unos huevos revueltos bien hechos. Si te da miedo que quede cruda, recuerda que el calor residual sigue cocinando por dentro aunque ya esté fuera del fuego.

Elige bien el queso: Un truco que funciona siempre es mezclar dos quesos: uno suave que funda bien (mozzarella o gouda) y otro con más sabor (emmental o un manchego joven). Así consigues ese hilo de queso espectacular y además gusto de verdad.

El aceite importa: Guarda el aceite de confitar las patatas. Tiene todo el sabor de la patata y la cebolla y sirve para otras preparaciones. Yo lo uso para sofritos o para hacer unas patatas bravas más adelante.

Si la tortilla se rompe al voltear: No pasa nada. Recompón los bordes con una espátula y sigue cocinando. El sabor sigue siendo exactamente igual de bueno. La forma se arregla; el gusto, no.

Presentación: Sirve con unas hojas de rúcula o perejil picado por encima para darle color. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra al final también eleva el resultado notablemente.

Para hacer la versión fría: Esta tortilla está deliciosa recién hecha, pero también a temperatura ambiente o incluso fría del día siguiente. Perfecta para tupper o picnics.


🥦 Beneficios nutricionales

El huevo es uno de los alimentos más completos que existen: aporta proteína de alta calidad, vitaminas del grupo B y grasas saludables. No hay que temerle, y un estudio reciente confirma que el consumo moderado de huevos es perfectamente saludable para la mayoría de las personas.

La patata tiene mala fama injusta. Es una fuente excelente de potasio, vitamina C y carbohidratos de energía sostenida, especialmente cuando se cocina sin exceso de grasa. En esta receta, al confitar y escurrir bien, el aceite absorbido es mucho menor de lo que parece.

El jamón cocido aporta proteína magra y hierro. Si optas por jamón de calidad, con bajo contenido en sodio, el perfil nutricional mejora bastante. Y el queso, aunque no es bajo en calorías, aporta calcio, proteínas y ese placer que también es parte de comer bien. En moderación, tiene su lugar en cualquier dieta equilibrada.


Patatas al horno que me salvan la cena: mis versiones favoritas para cuando no hay ganas de cocinar

Confieso que cuando el día se pone largo y no tengo energía para complicarme, siempre recurro a las patatas al horno. Son baratas, fáciles y con un par de ingredientes cambian por completo. Estas son las que más preparo porque salen crujientes por fuera, tiernas por dentro y siempre desaparecen rápido.

Cuando quiero algo clásico pero con un toque especial, preparo este pastel de papa al horno: capas de puré con carne o queso que se gratina hasta dorar. Es un plato completo que reconforta sin esfuerzo.

Para un acompañante que sube el nivel, estas papas gratinadas al horno con crema y queso son mi obsesión: la costra dorada es lo que todos rascan primero.

Si el antojo es dulce-salado, estas papitas al aceite de oliva y miel son puro vicio: crujientes por fuera y con ese contraste que engancha desde el primer bocado.

Cuando tengo queso cheddar en la nevera, lo rallo encima y salen estas patatas horneadas con queso cheddar que se derrite y forma hilos irresistibles.

Para un plato más contundente, este gratinado de patatas con jamón y queso es perfecto: capas de jamón, queso fundido y patatas tiernas que se convierten en cena completa.

Y si busco algo más ligero pero con sabor intenso, estas papas con aceitunas y ajo al horno son ideales: aceitunas que sueltan su jugo y ajo que perfuma todo.

¿Cuál de estas patatas te apetece preparar esta semana? Cuéntame en comentarios, que ya tengo el horno precalentando 😉


🍽️ Información nutricional (por porción aprox.)

NutrienteCantidad aprox.
Calorías390 kcal
Proteínas22 g
Grasas totales24 g
Carbohidratos22 g
Fibra2 g
Sodio560 mg
Calcio180 mg

* Valores estimados. Pueden variar según los ingredientes y cantidades exactas utilizadas. Apta para dietas sin gluten (verifica el jamón y queso que uses).


🔧 Utensilios necesarios

  • Sartén antiadherente de 22-24 cm
  • Sartén grande para confitar las patatas
  • Bol grande para mezclar
  • Colador o espumadera
  • Plato llano grande o tapa para voltear
  • Cuchillo afilado y tabla de cortar
  • Rallador de queso (si no compras ya rallado)
  • Espátula o lengua de silicona

❓ Preguntas Frecuentes sobre la Tortilla de Patatas Rellena de Jamón y Queso

¿Qué queso es mejor para que el relleno quede bien fundido?

Lo mejor es usar un queso de pasta suave con alto punto de fusión, como mozzarella, gouda o emmental. Evita quesos muy curados porque no funden igual y pueden quedar gomosos. Si quieres más sabor, mezcla mozzarella con un poco de manchego joven: el resultado es espectacular.

¿Puedo preparar la tortilla con antelación?

Sí, perfectamente. Puedes hacerla hasta 24 horas antes y guardarla tapada en la nevera. Para servirla, caliéntala a fuego muy bajo en la sartén unos 3-4 minutos por lado, o 1-2 minutos en microondas tapada con film. El queso vuelve a fundirse ligeramente y queda muy bien.

¿Cuánto tiempo se puede guardar en la nevera?

La tortilla rellena se conserva en la nevera hasta 2-3 días, bien envuelta en film transparente o en un táper hermético. Es ideal para preparar el domingo y tener listo el almuerzo de los próximos dos días. No se recomienda congelarla, porque la textura del huevo cambia al descongelar.

¿Es necesario añadir cebolla a la tortilla?

No es obligatorio, pero sí muy recomendable. La cebolla pochada le da una dulzura natural y cremosidad extra a la mezcla. Si no te gusta o quieres reducir el tiempo, puedes omitirla. La tortilla igual queda buena, pero con cebolla gana bastante en sabor y suavidad.

¿Por qué se me rompe la tortilla al voltearla?

Normalmente porque el fondo no está suficientemente cuajado antes de voltear, o la sartén no es lo bastante antiadherente. Asegúrate de que los bordes estén firmes y la tortilla se mueva libremente al agitar la sartén. Usa un plato más grande que la sartén y muévete con seguridad y rapidez.

¿Puedo hacerla más ligera o baja en calorías?

Claro. Puedes hornear las patatas en lugar de freirlas (a 200 °C unos 25 minutos), usar jamón de pavo en vez de cerdo y elegir un queso light o reducido en grasas. El resultado será algo más seco pero igual de sabroso si añades un toque de pimentón ahumado a los huevos.

¿Qué tipo de patata es mejor para la tortilla?

Las mejores son las patatas de pasta blanca o amarilla, no las nuevas. Son más harinosas y al confitarse quedan más cremosas dentro de la tortilla. Las patatas rojas o nuevas tienen más agua y aguantan menos bien la cocción prolongada, quedando un poco más fibrosas.

¿Con qué temperatura debo cocinar la tortilla para que no se queme por fuera?

Fuego medio-bajo siempre. Si el aceite humea o los huevos burbujean fuerte desde el principio, bajas demasiado el fuego. La clave es paciencia: cuajar despacio da una textura cremosa y evita que el exterior se ponga gomoso o marrón antes de que el interior esté listo.


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